miércoles, 25 de noviembre de 2009

एल कालेरो अल्टो २ क K2


El Calero Alto 2 (K-2), una montaña para hacer cumbre y justicia a la policía.

La trayectoria de quien descubre bajo sus pies que la seguridad jurídica, la legalidad, la objetividad administrativa, la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos, la tutela efectiva, el buen derecho en fin que nos ofrece la Constitución Española de 1978, son conceptos que pueden quedar en papel mojado, es y ha sido similar a la que los aventureros de “al filo de lo imposible” buscan cuando persiguen un 8.000, haciendo cumbre, por ejemplo, en el mítico K-2 (Calero Alto-2). La lucha denodada contra la incomprensión, la ocultación, la desobediencia, la burla y el menudeo de trampas que se ha tenido que sortear en el Ayuntamiento de Telde desde enero de 2008, en primera instancia, y desde 2002 en última instancia (tras ver el expediente), se puede describir metafóricamente como un ascenso con los sherpas a cuestas, sobre mis espaldas, donde cada paso y cada centímetro de ascenso era una lucha de semanas, lucha que tiene un dolor que trasciende a mi persona y se proyectó en todo el entorno personal y laboral en el que desarrollo la regularidad de mi vida.
El pasado martes día 10 de noviembre, con la intervención policial de todos conocida, descubro que no estamos solos, que a pesar del Colegio de Abogados, que a pesar de un concejal socialista que no lleva por bandera la igualdad, y a pesar de un alcalde cristianita que nunca confiesa sus pecados, quien suscribe ha conseguido llegar al campamento base, y allí ha descubierto que en su camino, la UDEF (policía especializada en delitos económicos y fiscales),la fiscalía y el juzgado de Telde le han ido acompañando y, seguro, han ido facilitando que el camino no fuera imposible. Han sido sus guías en la sombra y ahora, junto a mis abogados, gente leal y amante del derecho, harán cumbre y yo podré esperar pacientemente su llegada sanos y salvos con la Constitución Española en la mano: el único poder.
Esa será mi pequeña contribución para que esta sociedad en la que vivo, Telde, comience a recuperar su lugar en el estado de derecho y abandone su apuesta por el estado de desecho, porque al final del camino aún no se si ganaré o perderé dinero, no he hecho cuentas, pero lo que sí tengo claro es que mis hijos vivirán en una sociedad más democrática y justa, y eso vale mucho, lo sabemos quienes hemos sufrido lo contrario, el lado oscuro de la fuerza.

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